El cambio de un láser de CO₂ de baja potencia al Eagle iNspire de 20 kW —y posteriormente al de 30 kW— transformó el funcionamiento de NEVA. El consumo energético se redujo a una sexta parte, las velocidades de corte aumentaron considerablemente y, en la actualidad, la empresa procesa acero de hasta 80 mm de espesor con confianza y uniformidad.